Por @tenejapanboy

La Paloma Azul2

Dedicado a Jade.

Hoy no voy a hablar de política, mucho menos voy a hablar de mi, hoy voy a platicarles sobre un sueño. Hace unos días, me reuní con un buen de compas en conocida y popular pulcata de la colonia Portales, la conocida y nunca bien ponderada  “La Paloma Azul”, ahi, en torno a una mesa de madera y livando el nectar de los dioses prehispánicos, pulques curados de variados sabores (Avena, piñón, guayaba,apio),   una persona muy apreciada por mi, dejando de repente la plática futbolera que sostenía con otros de los que departíamos en la mesa, (de la cual yo sólo era un auditor),   me preguntó a boca jarro, en medio de la algarabia natural de estos sitios,

-¿Tene, Haz tenido alguna vez esa horrible sensación de despertar y darte cuenta que lo que tu creías como algo real, algo muy vívido, era,  sólo un sueño?

Me sorpendió la pregunta y con una descortesía del tamaño de la Luna le reviré con otra pregunta

-¿Por qué me preguntas por eso?

El, reacomodándose en su silla, me comentó que por una pendejada que había cometido (no entró en detalles sobre el tipo de pendejada y yo no quise forzar la situación curiosiando sobre el tipo de pendejada que cometió), el amor de su vida lo había mandado a la chingada (sic),y que ahora el tenía esa incómoda sensación  como si todo lo que había  vivido con esa persona hubiese sido un sueño, como si lo que había pasado hubiese sido irreal y continuó su relato platicándome que  sobre todo se sentía asi porque el rompimiento había sido tan repentino, tan doloroso, tan inesperado que vivia con esa incómoda sensanción que sigue a un sueño  muy agradable  y que ahora se veía como si lo hubieran despertado intempestivamente del sueño de una forma tan violenta, como si, para volverlo a la vida consciente, hubieran utilizando un balde de agua helada precisamente en el mejor momento del sueño ( no me atreví a preguntar que era lo que el consideraba “la mejor parte  del sueño”, no vaya a ser), tanto así que todavía no daba crédito a lo que ahora le sucedía, pues de un momento a otro se encontraba sin aquel cariño, sin  aquel amor; que todos  sus planes se habían venido abajo, en fin, que tenía la extraña  sensación de que lo vivido con aquella persona  sólo había sido un sueño, una falsa ilusión y que se sentía vacio, incompleto, desconcertado.

Ya iba yo a dar mi sesuda opinión ( como siempre sintiendome un sabelotodo), cuando en eso fuimos interrumpidos por el Cochiloco (otro de los contertulios), quien nos preguntaba a grito, sobre  si los otros  iban a ser de lo mesmo (se refería a los otros pulques), y pues con una simple seña, los dos, mi compa que se confesaba  y yo el confesor, asentimos a la pregunta.

La Paloma Azul

Después de esta interrupción , mi compa ( de quien no revelaré su nombre  por obvias y machistas razones ¡carajo!), prosiguió con su relato  y me dijo que después de lo sucedido, ¡del rompimiento pués! había tenido un sueño recurrente donde él se veía caminando por una céntrica calle de la Ciudad de México y que de un momento a otro  sentía un incómodo  airecillo por entre las piernas, yo no me pude aguantar la risa y él, al notar la situación, también se empezó a carcajear, para despues fingirse molesto  y mentando madres, decirme, que ya no me iba a seguir contando, a lo que yo le dije que no se molestara y que  ya no se hicera de rogar y siguiera contándome sus traumas, y que mientrás lo pensaba me iba a echar un firma y de paso le iba  a poner a la música para sonorizar su relato. Así que fui y regresé  del baño, no sin antes alimentar con unas monedas la rockola y escoger una canción, para  posteriormente  retomar mi lugar en la mesa donde departíamos los adoradores del dios Ometochtli, y seguir, yo al menos, escuchando las cuitas de mi cuate, mientrás se dejaba oir  en toda  la pulcata la maravillosa voz de Javier Solís cantando “Y…”

Así que, después de un efusivo  ¡Salud! previo al choque de tarros, mi compa (que por cierto se parece mucho a Wolf Ruvinskis), prosiguió , no sin antes preguntar en dónde se había quedado, a lo que le respondí que se había quedado en el “airecillo” y me volví a carcajear y él, haciendo caso omiso (esa frasesita se oye muy acá, me gusta ponerla), retomó el  relato de su sueño, diciendo que, al sentir el airecillo y al verse en el aparador de una gran tienda, descubría que iba completamente desnudo; que sin motivo alguno alguien o algo le había despojado de su vestimenta, y ahora, sorprendido, se veía sin nada que protegiera su  cuerpo y lo peor del caso es que no acababa de comprender la situación, y que, contrario a lo que se pudiera pensar , su desnudes no provocaba en las demas personas una situación de incomodidad, de alarma o  de sorpresa,  que los que lo rodeaban, continuaban su camino como si nada, como si su desgracia  no fuera relevante y su falta de prendas de vestir y por extensión su problema, no fuera importante para nadie,  aunque para él la situación era  realmente grave, y lo peor de todo, es que aun con la indiferencia general,  él sentía un enorme vergüenza y desazón, sobre todo porque no alcanzaba a comprender como había llegado a esa situación y no alcanzaba en su cabezota  a resolver la problemática sobre  ¿cómo volvería a su casa, así, desnudo y  atravezando toda la ciudad?

Mi compa, a quien podríamos decirle el Traka Tran, terminó su relato y al mismo tiempo terminó de tomar su pulque y pidó otra ronda más al tinajero. Y fue  cuando me preguntó

-¿Que opinas de lo que te acabo de contar mi estimado Tenejapan…?

Yo fui sincero con él y le dije que el sueño de la desnudez era por demás obvio, pues hablaba de que no acababa de comprender que había pasado y que a pesar de ser algo que a él le dolía mucho , a los demas, como sucede muy a menudo, no les causaba mayor problema y que, por otra parte,  si, que yo también  había experimentado  esa incomoda frustación que se experimenta después de  esos sueños muy realistas , que si sabía  de esos sueños que  mientrás duran llegan  a ser tan reales que al despertar  provocan  dos cosas, según sea el caso: o sientes una enorme tristeza al comprobar que todo había sido una fantasía (pues seguramente había sido algo muy agradable), o sientes un gran alivio, pues lo soñado, había sido algo  completamente desagradable (me pasaba muy frecuentemente cuando yo ya llevaba meses sin fumar en la vida real, y me soñaba fumando alegremente, y en el sueño, me reprochaba fuertemente mi falta de fuerza de voluntad, pero seguia fumando jajajajaja), y  que, por extensión si sabía de la enorme frustación que conlleva en la vida real hacerse ilusiones sobre algo o alguien y después recibir la “bofetada” que te receta la realidad cuando todo eso que creías, planeabas, prometías o te prometían, se iba al cesto de la basura , y te quedabas sin nada o sin nadie y rematé diciéndole a mi cuais, que el vacio que queda después de una relación sentimental que acaba ( y esto pasa también con las promesas de auxilio en situaciones de emergencia, en  las ofertas de trabajo, con los premios,  lo sorteos, etcétera),  es muy dificil de llenar y que mucha gente trata de completar ese vacio que el rompimiento deja, remendándolo con las peores herramientas que son: el licor, los cigarros, las  relaciones ocasionales, mucha comida, muchas horas de sueño o muchas horas frente a la televisión o la computadora y en casos extremos (Los más lamentables), echándose un clavado en el metro.

Por último, mi amigo que se parece a Wolf Rubinskis y por extensión es Traka Tran,  me preguntó – después de pedir una nueva ronda de pulques- que,  qué se debe hacer en los caso de sueños perdidos e ilusiones fallidas y yo le dije que si esa ilusión, ese “sueño” fue algo que se disfrutó, lo mejor es agradecerlos y desearle lo mejor a lo que o quien lo provocó, no guardar reproches, seguir pa delante  y venirse a “La Paloma Azul” a tomarse unos pulques, escuchar a Javier Solís y contarle tus sueños a un amigo que se cree sabio y guapo como su servidor (jajajajaj) “Wolf” sonrió, y agradeciendome el consejo, sin más, retomó  la plática futbolera que había abandonado con los otros bebedores de la baba de oso, para, ahora  hablar  de sueños más reales y menos dañinos, como puede ser adivinar quién será el próximo campeón de la liga MX o  si “México” va  a hacer un buen papel en el mundial (jajajajajaja). Yo, por  mi parte y volviendo a mi mutismo habitual,  me quedé pensando sobre  cuántas ilusiones me he hecho en la vida y me di cuenta que he soñado muy poco, pero que cuanto  he soñado ha sido maravilloso.

-¡Salud mi estimado Triki Tran!- me grita mi compa el vampis levantando su tornillo a medio llenar con un rico pulque de avena.

-¡Salud! – le reviro izando mi pulque de piñón, mientrás me limpio una insolente lágrima que asoma imprudente por mi ojo.

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comentarios
  1. Muy bonito mi Tenejapan boy, y recordando la frase, los sueños se pueden volver pesadillas…. o volverse realidad, por eso hay que tener cuidado con lo que soñamos =)

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