Archivos para julio, 2012

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Segunda Megamarcha contra la imposición

14 de Julio 2012 3:00 pm

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Y cuando despertaron se encontraron en la panza del dinosauro.

El pasado 1 de julio los mexicanos  acudimos a una cita que se repite cada seis años y que nos permite  participar en una jornada de particular importancia, las tan llevadas, traídas y nunca bien ponderadas elecciones ( acto legal  por medio del  cual se renuevan las autoridades a nivel federal ~jajaja cacofónica la cosa~ Votamos ese día por un Presidente, 500 diputados y 128 senadores; seis gobernadores, un jefe de gobierno, 579 diputados locales, 876 ayuntamientos, 16 jefes delegacionales y 20 juntas municipales; total 2,127 cargos), en los que se supone que la certeza, honestidad, transparencia y legalidad son las divisas con las que se rigen los partidos políticos y los órganos electorales. Ante este mar de puestos de elección popular en juego, millones de mexicanos (79,454,802 en lista nominal de la cual votaron un 54.8 %  equivalente a 50,323,153 de votantes) asistieron  a las casillas con una esperanza  que rayaba en la inocencia. Miles se formaron desde temprano creyendo que asistían a unas elecciones donde todos los actores se había comportado de acuerdo al marco legal vigente para  las elecciones, ello a pesar de las innumerables muestras de inequidad e iniquidad en las que se desarrolló la competencia electoral (desde un inicio de las campañas, el PRI, dio muestras de que no pensaba respetar los límites en los gastos de campaña -$336,112,084.16  para presidente,$1,120,373.61.00 para diputados –   la primera señal de ello fueron los numerosos anuncios espectaculares que invadieron el espacio visual en todo el territorio mexicano y que fueron denunciados en sus excesos por las redes sociales ~Facebook y Twitter~)  que en algunos casos se debieron tipificar como delitos electorales y por lo tanto  debieron ser sancionadas por el órgano rector de las elecciones, el Instituto Federal Electoral (IFE) a través de su unidad de fiscalización y que pasaron desapercibidas para la mencionada autoridad (por cierto el IFE recibió de presupuesto para estos comicios la nada despreciable cantidad de $15,296,936,922.38), actitud que inexplicablemente (bueno si es explicable pero hay que ponerle a esto un tono de misterio y suspenso) permeó durante todo el proceso electoral. Pues bien, pasaron las elecciones con mayor pena que gloria y empezaron a emitirse las declaratorias sobre los resultados. Fueron Valdés Zurita y Fecal quienes dieron las supuestas tendencias de los resultados y ahí empezó la democracia a padecer.

Hoy, a una semana de los comicios, nos encontramos en un escenario muy similar a lo sucedido en el 2006, aunque con diferencias sustanciales. En aquel entonces  la desconfianza, la incredulidad y el cuestionamiento a los resultados se dieron a partir de un manejo dudoso de la información con respecto al Programa de Resultados Preliminares apodado PREP. A esto se  sumo  los cuestionables cálculos derivados del conteo rápido, que juntos dejaron un mal sabor de boca y un desprestigio grave para el IFE. En ambos casos el incierto movimiento matemático de los números que de repente dieron un vuelco para favorecer a un envalentonado y agrisivo (así de incoloro) candidato oficial (mejor conocido por las primeras silabas  de su nombre como Fecal), resultó tan sospechoso que provocó la movilización de miles de personas que no creyeron en la imparcialidad del IFE, creencia que tenía como antecedente el hecho de que la empresa encargada de proporcionar el software con el que el IFE realizó todo el procesamiento de los resultados de la elección, era , chanchanchanchan (imaginar aquí música de película de misterio), propiedad de un tal, Hildebrando, quién para mayores referencias mantenía una relación de parentesco con el candidato envalentonado y agrisivo de gobierno en el poder. Y para acabarla, junto con ese negativo personaje ,  se nos apareció un nuevo fantasma en el mundo electoral , uno llamado algoritmo, mismo que tenía como advocación principal el hacer que las compus les hagan las cuentas de a como les ajusten y les convengan a los detentadores del poder, es decir a los de la lana.

Ahora volvamos al presente y resulta que en las actuales elecciones, aunado a la desconfianza en el manejo del conteo de los votos, se suma una serie de delitos electorales que tiene como origen común el excesivo dispendio en los gasto de campaña del candidato “oficial” (el PRI recibió como presupuesto para esta elecciones la cantidad de $537,269,854.03), que en esta ocasión y en un caso propio del surrealismo mexicano, no es del partido oficial, pero de eso hablaremos en otra ocasión (pero adelantando un poco  nada más hay que ver la felicidad que desbordaba Fecal cuando anunció que Peña era el puntero en los conteos rápidos del 2012).

Los excesivos gastos de campaña de Enrique Peña Nieto se dejaron notar en infinidad de variables desde gorras, estufas, usb´s , comales  y anuncios espectaculares, hasta  arreglos subterraneos con la televisora más importante de nuestro país con el fin de manejar su imagen con vistas a una futura carrera presidencial,  hasta fraudes por 56 millones de dólares utilizando tramposamente los contratos con la empresa  Frontera Television Network (FTN) propiedad de José Luis Ponce de Aquino para promocionar la imagen de EPN en el extranjero ( acto por el que altos funcionarios relacionados con la campaña de EPN fueron acusados de fraude por el citado dueño de FTN http://www.adnpolitico.com/2012/2012/06/14/empresario-acusa-fraude-de-penistas-y-el-pri-acusa-extorsion  ), hasta  ajustar convenientemente los resultados de las encuestas de la mayoría de las “encuestadoras” nacionales (utilizando este ejercicio estadístico como instrumento de propaganda electoral), hasta dadivosas pagas (chayote) a “lideres” de opinión televisivos y de periódicos,  hasta monederos electrónicos de la financiera Monex y tarjetas de puntos para despensas de Soriana. Estos dos últimos casos los más notorios y más asquerosos por su monto en miles de millones de pesos (Aristegui http://aristeguinoticias.com/estados-compraron-a-soriana-al-menos-5000-mdp-en-despensas/) y porque se dejaron caer y se aprovecharon de la población más pobre y necesitada de nuestro país.Si sumamos todo lo anterior, por mínima lógica al PRI no le debería alcanzar con lo que les dimos por medio del IFE para pagar tanto derroche, asi que ¿Qué onda con tanto gasto? ¿de dónde salió tanta marmaja? Nadie sabe nadie supo.

Ahora el problema al que se enfrenta el IFE ya no sólo es la desconfianza en el manejo del escrutinio y computo de las elecciones, si no que ahora se le cuestiona su actuación blandengue en contra de los delitos electorales que se dieron de forma artera y a la vista de todos,  tanto de parte del PRI como por el PAN, este último con su ya sabida estrategia de la guerra sucia, que no se hagan, la mustia Josefina y el PAN contribuyeron a que ahora el PRI se sienta el muchacho chido de la película gacha.

Por otra parte a  López Obrador de nueva cuenta se le define (ojo esta percepción es de los chayoteros de siempre) como alguien que no sabe perder, que vuelve con su vieja cantaleta de hace seis años y que no valora el trabajo del IFE y de los ciudadanos que fungieron como funcionarios de casilla y que por enésima ocasión desea que a capricho suyo se vuelvan a contar los votos. Pero, en descargo de él, nada más es cosa de ver el PREP en internet  para darse una ligera idea del cochinero (por  la cantidad de errores, que en ocasiones con dolo y otras por ignorancia), con que se elaboraron  las actas de escrutinio y computo. Hay  errores de llenado, en las sumas, en el conteo, en la repetición de resultados y en ocasiones en el número de personas que votaron, que eran menos que el total de votos extraídos de la urna (ejemplo échenle un ojo a esta joyita)

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Captura de pantalla: @taller2006

Pero el asunto sobre la legalidad de las elecciones ya no es como se hizo el escrutinio y computo en las casillas y posteriormente en los consejos distritales, ese asunto ya pudo haber sido manipulado, violado, abusado y todo lo que se le pueda achacar. El asunto ahora es, insisto, el excesivo derroche en los gastos de campaña de EPN (los topes oficiales de campaña para presidente fue de 336,112,084.16de pesos, cantidad que el analfabeta candidato rebasó con creces). Es sobre este punto que se debe buscar invalidar la elección, sobre los delitos electorales se debe fundamentar todo el alegato para declarar nulas estas elecciones, las cuales al estar precedidas de un delito carecen de certeza legal. Peña Nieto, no tiene derecho a declararse ganador  pues su supuesto y festejado triunfo se basa en multitud de delitos electorales y quién en una competencia hace trampa no puede festinar un triunfo mal habido, y por lo tanto no merece que se le otorgue el triunfo, claro, esto es válido en un sistema de competencia donde el árbitro es imparcial, lo cual por supuesto no sucede con nuestro mañoso y omiso cuerpo colegiado electoral.

Concluyendo:  el decirse ganador de una elección a partir de que  cometió un sin número de trampas y delitos, es una más de las desvergüenzas  clásicas del PRI y no debería de extrañarnos. Ahora, de nueva cuenta, tenemos en el escenario electoral esa anquilosada tradición priista de la tranza política la cual consiste en: la compra de votos como práctica rutinaria (Monex, Soriana, chucherías, el carrusel),el engaño, el acarreo, la amenaza, el robo de urnas, la impresión de boletas falsas, la coacción, el chantaje, la persecución, la compra de conciencias, , el chanchullo mediático atravez de las encuestas; la compra  e intromisión de autoridades, desde burócratas de medio pelo hasta gobernadores estatales,la mentira y desinformación chayotera televisiva periodiquera y como remate, por si hace falta, la agresión física. Todo este paquete de malas mañas electorales   ha contribuido en buena medida para el inminente regreso del PRI y, este dinosauro, que en las sombras invernó durante 12 años, ha  despertado con una desmedida hambre de poder y para nuestra desgracia , ya nos  engulló.

PD. Si a todo lo anterior  añadimos un  analfabetismo electoral (del cuál hablaremos después)de la mayoría de los ciudadanos con derecho a votar (y de muchos funcionarios electorales), el escenario está puesto para que empecemos a contar otros 70 años de la dictadura perfecta.

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