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El pasado 27 de junio se dieron por terminadas las campañas políticas de los tres candidatos a la presidencia de la república (perdón por no incluir al ciudadano Cuadro, pero ¿ pa´qué?)  de los tres partidos monopólicamente mayoritarios (a saber PAN, PRI y PRD asi, en estricto orden cronológico de registro). El cierre de campaña más relevante,por la cantidad de asistentes, fue el realizado por Andrés Manuel López Obrador en la plancha del Zócalo capitalino y calles adyacentes… y lejanas del Centro Histórico de la Ciudad de México. Otra vez AMLO la volvió a hacer y con ello demostró que en cuestión de “encuestas” a plaza llena, el hijo predilecto de Macuspana es el dueño de la patente, ni, Josefina Vázquez Mota, ni, Enrique Peña Nieto, osaron, ni se atrevieron a realizar en la Ciudad de México un evento masivo  con el cuál pudieran rivalizar en convocatoria con el Peje; más bien ambos buscaron territorios “neutrales” o favorecedores, donde concluir sus campañas y taparle el ojo al macho, sin muy buenos resultados que digamos.

En el caso de Josefina quiero ahondar un poco más,  pues en vista de sus  recientes dislates, lo más probable (disculpen la cortesía) es que la primera candidata blanquiazul a la presidencia de la república, no sólo pierda (hecho por demás cantado con alabanzas y ritmos  fúnebres), sino que quede (caso insólito en nuestro país al referirnos a un candidat@ a presidencia emanado del partido en el poder) en un oprobioso tercer lugar. Este hecho deberá ser materia de investigación de los científicos sociales en un futuro no muy lejano, pues da material de sobra para indagar los motivos que derivaron en un fracaso tan estrepitoso por parte de una aspirante al puesto político de más peso dentro de  la política nacional.Este humide cavernícola, en un afán lúdico y un tanto aventurero , se atreve,  y comete la osadía de adelantar unas cuantas suposiciones personales sobre  los errores cometidos por la chupis en su fallido intento por alcanzar la silla presidencial:

Primer error: El asumir  desde su perspectiva de genero que las mujeres deberían sentirse obligadas a votar por ella por el simple hecho de  ser mujeres .

Segundo error: El no haber marcado su raya y desligarse del gobierno fallido del espurio Felipe Calderón y  creer que el haber pertenecido al gobierno en funciones era un buen aval para alcanzar la presidencia, lo cual, quedó de sobra demostrado, fue un calculo por demás erróneo.

Tercer error: el manipular el lenguaje y proponerse como presidenta (lo cual es equivocado) y siendo incongruenta (perdón,adulterando el lenguaje con sus  mismas armas), sumarle el equívoco de asumirse como diferenta, cuando en realidad no lo era, más bien ella es una continuista.

Cuarto error: No aceptarse tal y como es físicamente y tratar de engañar por medio del Photoshop a sus posibles seguidores y votantes, y ademas, con esa táctica fotográfica, pretender competirle en sus “terrenos” al frívolo candidato  del PRI. Si esto es ya de por si un despropósito, añadámosle el que ni siquiera intentó ponderar el hecho de que una mujer vale más  por sus ideas y forma de pensar y no por su físico,o porque puede o no limitar las frecuencia de los cuchicuchis. Estos y más patinadas le restaron a la Mota  más credibilidad a su ya de por si empobrecida imagen.

Quinto error: contratar al mismo “cerebro” que se encargó del  manejo de medios de la campaña electoral calderonísta, el tal Solá, quién como máxima mercadológica tiene en la guerra sucia su única arma propagandista. Esto , la guerra sucia,  fue dentro de este mismo apartado la cereza del pastel de su estrategia propagandista, pues a la ves que usó un producto ya muy sobado, volvió a ligarse a las formas y maneras con que el espurio Calderón llegó al poder sexenal.

Y Sexto y último: su voz y  dicción, su lenguaje corporal y su falta de carísma, todo ello se podía haber pulido y mejorado con un buen asesor de imagen, pero…

En fin, Josefina se perdió en sus múltiples contradicciones, se decía presidenta cuando el puesto al que aspiraba es el de presidente. Se decía diferente cuando no se desligó nunca del gobierno en funciones, se aparentaba físicamente atractiva cuando en la realidad eso era lo menos importante y se recargó en un cartucho quemado como Solá  proyectando  una imagen acartonada, dura, severa y por demás hipócrita.

Como la ven, ahi les dejo mis averturanzas, tal vez un verdadero investigador de los procesos sociales si encuentre la punta de la madeja y nos diga a ciencia cierta que fue lo que falló con chupina y de ello aprendan las futuras candidatas a la presidencia, que espero y deseo en el futuro sean muchas.

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